Es de las pocas críticas que hago de una película que no me ha gustado. No es porque me haya parecido mala con creces, sino porque esperaba más de ella y me ha decepcionado. Me consuela no haber derrochado seis euros en verla en la pantalla grande.La historia a grandes rasgos es la siguiente. En la China de la ocupación japonesa del 42 unos espías planean el asesinato de Yee, un pez gordo simpatizante y colaborador de los nipones, que es el personaje de Tony Leung. La protagonista de nuestra historia es una chica que servirá como anzuelo para atrapar al señor Yee.
Tras un pequeño esbozo inicial de la historia, rápidamente el director nos hace un flash-back al principio de la historia. Nos narra la forma en que la chica se ve involucrada voluntariamente y metida en el asesinato a través de la amistad con unos jóvenes universitarios patriotas.
A partir de aquí, durante mucho tiempo -demasiado tiempo-, somos espectadores de la infiltración de la protagonista en la casa del Señor Yee y su historia de amor, pasión, dudas y obligación; esperando y casi deseando que llegue el momento en que el final del plan sea ejecutado de manera óptima.
Abundan las escenas de sexo explícito, queriendo con ello dar muestras de lo que sienten los personajes pero según mi opinión, gratuitas. Se puede decir de una forma más elegante y también mejor. En cuanto a la historia de amor, la calificaría como gélida y sin enganchar del todo porque la química entre los protagonistas no llega a producirse.
Hay una carencia de catarsis con el espectador, achacado buena parte al excesivo metraje con grandes altibajos en el transcurso del filme, así como a una dirección fría y distante junto con un hedor a superproducción.
Ang Lee deja bastante claro el problema que tiene con las elipsis, muy bruscas y quitándole homogeneidad al relato; así como cae en la artificiosidad al final de la cinta con escenas algo forzadas.
Sin embargo, me gustó mucho la banda sonora original y su tema principal, de Alexander Desplat; la dirección artística me pareció buena, y los actores, correctos.
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