Esta obra independiente es una producción sueca, de Lukas Moodysson, un director que hace filmes muy loables por su carácter comprometido, humano y social, hecho que se agradece en el cine de hoy en día. Desafortunadamente, es un tipo de cinta con poca difusión, muy lejos de estar llena de efectos especiales y un guión vacío que tanta acogida tiene en el público en general.Lilya es una adolescente rusa de dieciséis años, a la que su madre abandona y deja a la deriva sin compasión alguna por irse con su novio a Estados Unidos. La película cuenta la forma en que la chica queda sumida en la pobreza y la soledad en una ciudad muy pobre de la antigua Unión Soviética, los métodos precarios con los que sobrevive y la forma en que intenta seguir adelante. Por si fuera poco toda esta gran desdicha, empieza a picotear vendiendo su cuerpo donde saca algo de dinero, y conoce a un chico, que piensa que es su novio. Cuando parece que la vida le da una tregua a la joven, su novio le engaña brutalmente y se ve inmersa en una red de prostitución, prisionera en un piso de Suecia del que sólo puede salir para hacer un trabajo que no ha escogido.
Es muy bonita y entrañable la relación que mantiene con el otro niño, Bolodya, análogamente cuasi vagabundo, con el que forja una sincera amistad y estrecha unos lazos muy fuertes, sirviendo el uno al otro como apoyo y también como una inyección de energía, una razón que los hace continuar.
Los actores están muy bien, mención aparte y especial a la protagonista, la rusa Oksana Akinshina, hace un trabajo excelente de interpretación y en sus ojos está reflejada la tristeza, desgarro y decepción que siente Lilya.
En cuanto a los aspectos técnicos, se dejan entrever deficiencias en cuanto a la apariencia estética y musical, debidas al bajo presupuesto y para dotar a la historia de un realismo desorbitado. El uso de la cámara en mano hace que la historia sea más verídica y le añade un absoluto realismo en este caso, pero hay cosas imperdonables como la banda sonora. El tema de “Rammstein” al principio y final de la cinta no tiene cabida alguna, así como algunos “clásicos discotequeros” de muy mal gusto que se pueden escuchar a lo largo de la misma y que están metidos con calzador.
Es una de los films más conmovedores y dolorosos que he visto, Moodysson nos da una lección sobre la vida con cada plano, cada uno de ellos como una bofetada de una cruda realidad que se vive en los países del Este de Europa, sirviendo como una feroz denuncia hacia esta situación.
6 comentarios:
Vaya, qué maravillas de críticas, Oskura!! Sobre Lilya, aunque la vi hace tiempo y no recuerdo mucho, sí que tengo aún en la memoria que la niña actriz me encantó.
¡Sigue palante con el proyecto!
A mi por lo que cuentas, me parece una mezcla entre Barrio y Bailame el agua, solo que con la oscura Rusia de por medio, que siempre le da mas puntos a una pelicula. Es la sensacion que me ha dao.
Por cierto, buen blog, me gusta como escribes y sobre lo que escribes.
Gracias Shadowrun, siempre tan encantador :D
Gracias Pilar, en cuanto a la película no se parece mucho a "Barrio" en cuanto a la forma de estar rodada, eso sí, el tema social es común en ambas cintas como bien dices. "Baílame el agua" no la he visto pero imagino que será del estilo.
Gracias por los ánimos y me alegra que os guste, eso me anima a seguir escribiendo :)
Un saludo.
Ya me estás presentando a tu amiga Pilar..... :P :P
Shadow, no tengo el placer de conocerla :)
Yo la vi hace tiempo y me gustó, pero es verdad que se nota que no está hecha con dinero. Hay muchos fallos a todos los niveles, pero la protagonista lo hace tan bien que cuando acaba el metraje no te importa.
Yo la recomiendo, así como todo el cine social. Bailame el agua me parecio mala, tanto a nivel de interpretación como de dirección, por no hablar de un guión repleto de tópicos.
Barrio es diferente, es una buena película, pero poco tiene que ver con la que se trata en esta entrada.
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